La fiesta de los acaldes
Los líderes de
los pueblos son conocidos como ‘alcaldes’ o varayuk. Los burgomaestres
comunitarios tienen influencia en la vida social del pueblo, pero las
intervenciones en el ámbito político son mínimas. Los hombres indígenas tienen
poder, prestigio y respeto en la parroquia. Los líderes son los encargados de
transmitir los saberes del pueblo a las nuevas generaciones y reprender a los
esposos cuando cometen una falta en el hogar. Además, promocionan las
festividades del pueblo y bendicen los alimentos en las fiestas comunitarias.
Según Pedro
Reino, historiador de Tungurahua, los alcaldes también son denominados taitas,
que en español significa padres. Reino sostiene que las autoridades indígenas
pueden ejercer cargos, si es el caso, como cabecilla, cabildo, teniente
político y presidente de la organización. “El alcalde es la persona que mejor
simboliza el poder y que a través del prestigio puede llegar a alcanzar un
comunero. El desempeño de este cargo no solo representa el poder que un grupo
familiar tiene al interior de la comunidad, sino también de todo el conjunto
comunero frente a la sociedad”, indica Reino. Los taitas están simbolizados por
una vara, que en un extremo tiene la cabeza de un animal. Las autoridades
visten pantalón y camisa blancos, poncho negro, bayeta roja y un sombrero
blanco de ala ancha.
Ellos son elegidos en diciembre por la
comunidad y ejercen su cargo por un año. Hay un alcalde mayor, un segundo
alcalde, 15 guaguas alcaldes y un fiscal. Este último tiene la potestad de
castigar con un látigo a los indígenas que falten a la autoridad. El fiscal y
el alcalde mayor son los encargados de presidir las celebraciones ancestrales
como el Inti Raymi (fiesta del dios Sol), o el Capac Raymi, que es la época del
florecimiento del maíz. José Jiménez, alcalde Mayor de Salasaka, explica que el
principal proyecto de los líderes es rescatar los valores y respeto de los
jóvenes hacia las personas mayores.
Jiménez, de 53
años, recuerda que hace una década todos los niños y jóvenes saludaban a los
adultos. “Ahora los guambras no saludan y parece que se les va a caer la boca
por decir buenos días. Recuerdo que mi padre me golpeaba si no lo hacía y mis
vecinos me hablaban o les reclamaban a mis familiares por esa falta de
respeto”, relata Jiménez. Las autoridades indígenas iniciaron una campaña para
conocer la situación actual de las personas de la tercera de edad en las 18
comunidades. Todos los domingos recorren las polvorientas calles de Salasaka en
busca de los “mayores”.
Las
averiguaciones se realizan a pie y de casa en casa. Mariano Jerez, alcalde de
la comunidad de Chilcapamba, comenta que una de las acciones que tomarán es
comunicarse con los familiares para que los rescaten. Otra alternativa es
entregar alimentos y vestimentas como pantalones blancos, ponchos, anacos,
bayetas, rebosos y otros accesorios típicos. Cynthia Mazaquiza, ñusta de
Salasaka, recalca que los alcaldes deben promover que los jóvenes no ingieran
bebidas alcohólicas en las celebraciones. Mazaquiza, de 20 años, indica
que en la mayoría de las festividades tradicionales hay un excesivo consumo de
licor. Esto influye para que se produzcan riñas entre los vecinos y familiares.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario