El hilado
Hábil artesana de Salasaca, parece que
jamás se cansara de moverlas de una forma inusual y maravillosa para
transformar un poco de lana de borrego en delgados hilos que sirven para la
hechura de los productos que vende en mercado Artesanal de Salasaca.
Como ella, decenas de mujeres de este pueblo indígena llevan a donde vayan su hilado, pues es una verdadera tradición. “Casi todas sabemos hilar, nuestras madres nos han enseñado y nosotros debemos hacer lo mismo con nuestras hijas”, indica sin dejar de mover sus manos, mientras permanece sentada y casi sin alzar la mirada.
Proceso de elaboración
Según
el profesional, tejer se ha convertido en una forma de transportarse en el
tiempo y revivir los recuerdos de sus abuelos, quienes iniciaron con esta
labor. “Toda mi vida llevo con este trabajo, recuerdo que los taitas contaban
que antes se lo hacía a mano y luego llegó el telar que facilitó un poco la
labor”, comenta Kuri mientras se acomoda la ‘mágica’ herramienta llena de hilos
y maderas.
Para hacer un poncho o cualquier prenda, manifiesta,
primero se hila a mano, luego se pone a secar la lana y después se la tintura.
De allí, los hilos con diferentes colores pasan al telar para formar la gran
tela, de donde se corta en partes y finalmente se elabora la prenda deseada,
comenta.
“Producir un tapiz grande puede demorar un día
entero o dos, de acuerdo al tamaño y a los diseños, los cuales son propios de
nuestra cultura”,

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